Lo maravilloso del diseño web

Junio 28, 2006 at 7:50 pm (Asuntos de Guayaba)

Para ilustrar un poco mi punto del post anterior, esta imagen, que es bastante exacta según mi experiencia.

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Seguridades

Junio 27, 2006 at 1:56 pm (Asuntos de Guayaba)

Facturas y libros se acumulan sobre mi escritorio. Bendita sea la vida por sus pequeñas, pero absolutas, seguridades. Facturas por pagar y libros por leer, además de la no muy larga pero realmente sustanciosa To-Do List.

La presión comienza a solidificarse a mi alrededor por el (eternamente en desarrollo) portal. Casi estamos de parto, de hecho ya pasamos de largo los 9 meses, pero estamos muy retrasados en un muy mal momento. Y lo peor es que no tengo una respuesta a la ya rutinaria pregunta: ¿Para cuándo estará terminado el portal? Pregunta que en mi cabeza formulo como: “¡Maldita sea! ¿¡Por fin para cuándo estará terminado el p*to portal!?”

No lo sé, el joven Ulises (el artesano detrás del bello código) tampoco lo sabe. La verdad es que nadie lo sabe. Estará listo cuando esté listo. Solo tengo una seguridad: eso será antes del 24 de julio, a una semana del cierre de inscripciones para el concurso Premio Colombia en Línea 2006. Y esa es una deadline que estoy dispuesto a defender con sangre, sea mía o de quien se interponga entre el portal y ella, porque voy a por el premio, y nadie me lo va a quitar.

 P.S.: Choca pensar que una institución que tiene un sitio web TAN malo organice el más afamado (si no es el único) concurso de sitios web en Colombia. Claro, no son ellos los jueces, pero aun asi suena inadecuado.

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Tarde de Filosofía

Junio 23, 2006 at 6:11 pm (Caricaturas)

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Una rosa

Junio 16, 2006 at 11:48 am (Divagaciones, Soul Issues)

A rose is a rose is a rose

Desde hace algun tiempo las veo, y es extraño que no las haya notado antes. Son rosas perfectas, según creo, como hace rato no veía. El vendedor las mantiene en su balde con agua, sea agrupadas por docena en ese cursi plástico con corazones, o en su raw format, aun con algunos pétalos desordenados y muchas hojas.

Y son realmente bellas. Sin ser espectaculares, tienen el color preciso, están en el punto óptimo de madurez, abiertas pero no por completo, tallo largo y suficientes hojas, al gusto. Y cada vez, casi cada día, que paso junto al vendedor y siento el impulso de comprar una o una docena, me entristece recordar que no tengo a quien regalársela.

Creo que era Virginia Wolf quien decía que es difícil decidir quién disfruta más cuando un caballero le abre la puerta del carro a una dama. Los actos sencillos de caballerosidad son extremadamente placenteros, tanto para la dama que es halagada como para el caballero que la halaga. Siempre me ha gustado el regalar rosas, especialmente me encanta cuando es un acto furtivo e inesperado: quizás acercarme a ella en silencio desde atrás y poner la rosa sobre su escritorio o el teclado de su computador.

Las rosas son armas poderosas porque su mensaje es inequívoco: me encantas y así te lo digo sin palabras. Y precisamente por eso no lo puedo hacer, ya que no tengo a quién hacer semejante confesión. Pero me hace mucha falta el acto.

Saudade, como diría Don Iván (que por cierto anda de cumpleaños hoy)

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Vicio Excluyente

Junio 13, 2006 at 7:16 pm (Divagaciones)

Ya terminé mi inmersión en El Libro, y afortunadamente cuando salí me estaba esperando otro, comenzado, que aunque muy bueno no me atrapó con semejantes cadenas.

Sin embargo me sorprendió el encontrar en él un párrafo que refleja mis vivencias de la semana pasada. ¿Será que todas las respuestas están en los libros? (Yo diría que si, el problema es que no todas son correctas).

De Vida Feliz de un Joven Llamado Esteban, de Santiago Gamboa:

“… y tal vez desde más atrás, tuve una pasión desmedida por ese paralelepípedo rectángulo construido con papel, cartón y tinta, llamado libro. […] Siempre comprendí lo que sienten los apostadores de carreras al pasar los torniquetes del hipódromo, los jugadores de ruleta y, casi casi, los adictos a cierto tipo de drogas; el regocijo que me producía desde entonces y que me sigue produciendo hoy entrar a una ‘librería de viejo’ me permite comprender esas cárceles de placer que son los vicios excluyentes, los estados de éxtasis, de profunda y hermosa esquizofrenia en los que el mundo deja de ser esa cosa perentoria y ruidosa para convertirse en el espacio único del deseo, del capricho impostergable, y anularse enseguida detrás del ansia satisfecha.”

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Tesoros

Junio 9, 2006 at 3:10 pm (Caricaturas)

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