Otro Post Triste

Agosto 28, 2006 at 11:49 am (Divagaciones)

Hace poco se conversaba sobre el hecho de que los bloggers suelen escribir preferentemente sobre las cosas tristes de sus vidas, dejando para las cosas alegres más bien pocas líneas. Pensando en eso, y dado que estaba viviendo uno de esos buenos momentos que hacen que la vida valga la pena, tenía entre mis pendientes el escribir una actualización sobre mis buenas nuevas.

Desafortunadamente dejé pasar demasiados días, y las buenas nuevas ahora tienden a su disolución: ya no son nuevas, y ya no son tan buenas. Nuevamente me encuentro en espera de definiciones, un estado que tiende a repetirse y que cada vez dura más.

En resumen, estoy nuevamente en el valle, nuevamente cae nieve en mi bosque, y nuevamente le aulló en solitario a la luna creciente, mientras espero que me dejen tomar los riesgos que estoy decidido – y anhelando – tomar.

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Una Cifra

Agosto 24, 2006 at 10:36 am (Artículos, The Truth is Out There)

240

Planetas Extrasolares han sido descubiertos hasta la fecha. La cifra salió de aquí.

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Honor a los Valientes

Agosto 17, 2006 at 7:02 pm (Lyrics, Soul Issues)

Honor, más que Gloria, porque la gloria es vana, mientras que el honor permanece.

Glory to the Brave – Hammerfall

Snow is falling down on this glorious land
Color’s fading, turning into white again
To fallen heroes angels sing, they cry their winter tears
Endless mourning days will turn to years

So this is goodbye, I take leave of you and
Spread your wings and you will fly away now, fly away
Now

Nothing on earth stays forever
But none of your deeds were in vain
Deep in our hearts you will live again
You’re gone to the home of the brave

Every solemn moment I will treasure inside
Even though its hard to understand
That a silent wind can blow the candle out
Taking everything leaving the pain far behind

You call out my name, but your voice is fading
Into the wind, embraced, you’ll fly away now, fly away
Now

Nothing on earth stays forever
But none of your deeds were in vain
Deep in our hearts you will live again
You’re gone to the home of the brave

My eyes are closed I feel you’re faraway ( so close )
Far beyond that shining star
I know you’ll find what you’ve been fighting for
Far beyond that shining star

Down on bended knee I pray, bring courage to these souls
Make’em live forever in the heart of the bold
So I say farewell my friends, I hope well meet again
When time has come to fall from grace

So this is goodbye, I take leave of you and
Spread your wings and you will fly away now, fly away
Now

Nothing on earth stays forever
But none of your deeds were in vain
Deep in our hearts you will live again
You’re gone to the home of the brave

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Sobre la Vejez

Agosto 17, 2006 at 6:45 pm (Repeticiones, Soul Issues)

Hace algunos días murió mi abuelo. Lo digo de otra forma: Hace algunos días finalmente murió mi abuelo. La vida le dio un cruel regalo al darle varios años más de los que a él le hubiera gustado vivir. Ese ser alguna vez fuerte y orgulloso, pasó sus últimos días postrado en una cama, ciego y completamente dependiente de otros. Al verlo así, escribí este texto el año pasado, y creo que vale la pena rememorarlo ahora.

 

Le tengo miedo a la vejez. Mucho miedo. No se trata de la cercanía del gran interrogante que es la muerte, o la perdida de la preciada juventud. Le temo a esa vejez que te roba la propia esencia de tu ser y te deja reducido a una vida nominal. Le temo a dejar de ser lo que soy, o peor aun, continuar siendo pero estando atrapado en un cuerpo que ya no me pertenezca, y que se niegue a dejar de vivir.

Le temo a que la demencia senil me sumerja permanentemente en un mundo de sueños y pesadillas, a que el mal de Alzheimer me quite la memoria de corto plazo y así la posibilidad de aprender algo nuevo cada día, a que el mal de Parkinson y sus incontrolables temblores le roben la habilidad a mis manos que son la llave de mi mundo de magia y tecnología.

Le temo también a que mi mente continúe lucida y funcionando, prisionera de un cuerpo cuyos ojos ya no tengan luz para leer, sus oídos se encuentren cerrados para la música, y que haya perdido la habilidad básica de caminar. Le temo a la perdida de la dignidad que implica el que no pueda ir al baño sin asistencia, le temo a que mis funciones dependan de algún terrible cóctel de fármacos, y que haya alguien ahí que impida que deje de tomarlos.

Hace poco hablaba con un amigo acerca de estos temores. Le conté de dónde surgieron (tengo referentes muy cercanos), y de lo intensamente emocionales que se volvieron algunas de mis reflexiones al respecto. Es posible que lo haya dejado algo inquieto con la charla, en especial cuando le mencioné que mi determinación era hacer lo que fuera necesario para que mi temor no se hiciera realidad. Creo que es un derecho básico, y un deber en ocasiones, el poder decidir cuando la propia vida debe llegar a su fin. Y quiero que mi vida termine mientras aun soy yo, mientras aun estoy aquí. Sin embargo es una apuesta extremadamente difícil. Quiero esperar hasta el último momento antes de tener que tomar una decisión, pues me encanta vivir, pero si espero demasiado podría perder la capacidad de llevarla a cabo. Por su parte mi amigo me dijo – y sabias fueron sus palabras – que esperaba que nunca tuviera que decidir al respecto.

Por supuesto, es posible que mi vida llegue precipitadamente a su fin, antes de que comience a cambiar (naturalmente) el color de mi pelo y antes de que pueda empezar a preocuparme seriamente por la cuestión, quizás un día en que olvide que hay que mirar a ambos lados antes de cruzar la calle, incluso si la calle es de una sola vía. Pero el deseo en realidad reside en el hecho de que hay formas hermosas de envejecer. Este post tiene su origen en un escrito que hace parte de un artículo titulado “Lo que me duele a mi edad”. Quien escribe es Álvaro Castaño Castillo, famoso (relativamente) por ser el fundador (en 1950) y director de la emisora HJCK, la más antigua emisora que aun sobrevive en Colombia, retirada hace poco de las ondas radiales para ser emitida exclusivamente por Internet (proyecto que también dirige Álvaro Castaño). Y escribe con propiedad, y una visible sonrisa (visible en la foto que se hace visible en la página 224 de SoHo, 68), acerca de sus 85 años. Ese es mi deseo, vivir mis 85 años sintiéndome libre y sintiéndome útil, creando y construyendo, amando y siendo amado.

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Miedo

Agosto 8, 2006 at 12:16 pm (Soul Issues)

El miedo era un buen consejero en los tiempos en que debíamos mirar por encima de nuestros hombros para evitar que el tigre nos devorara. Pero ahora, aun cuando podría haber tigres –y muy peligrosos- detrás de cada esquina, tomar decisiones aconsejados por el miedo es un pecado contra la vida, y es la forma más sencilla de negarnos la felicidad.

No se trata de no sentir miedo. El miedo es inevitable, y necesario. Se trata de no permitir nunca que sea el miedo el que nos haga decir que no. Los he escuchado tantas veces que ahora los odio: el miedo a que nuevamente me rompan el corazón, el miedo a que el negocio fracase y me deje sin nada, el miedo a que el cable se rompa al tirarme del puente…

No son correctos, están inherentemente mal. Es instinto de supervivencia degenerado, es buscar la paz donde no se encuentra.

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Bigger Day

Agosto 1, 2006 at 2:49 pm (Asuntos de Guayaba, Divagaciones)

Viajo mañana a la Gran Ciudad, porque el viernes será un día dedicado a esos términos qué hace 3 años eran cantonés para mí, y ahora me son indecentemente familiares (y placenteros): misión, visión, planes estratégicos, flujo de caja, tamaño del mercado, tasa interna de retorno, valor presente neto, costos variables, valoración del negocio…

Este viernes podría ser, en efecto, un gran, Gran, día. Por lo menos las dos voces de mi yo diurno (el hombre de fe emprendedor, y el ingeniero cínico) se ponen nuevamente de acuerdo: hágale mijo, que las apuestas están altas…

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