¿Quién Diablos?

Octubre 21, 2006 at 1:08 pm (Soul Issues)

¿Cómo puedo definirme el día de hoy?

¿Soy un profesor, soy un empresario, soy un investigador, soy un ingeniero? En realidad, no. No he cumplido bien mi papel con ninguna de esas máscaras.

¿Soy un lobo estepario, soy un lobo guará, soy un perro callejero? Tampoco. Faltan los instintos básicos, faltan las garras y los colmillos (sin hablar del sentido del olfato).

¿Soy Set, mi nombre de batalla para los juegos multijugador? No soy un gamer, nunca juego para ganar, simplemente para pasar un buen rato.

¿Soy un ángel, tal como alguna vez alguien me lo dijo? Definitivamente no. No es del cielo de donde provengo, no tengo alas, y aunque lo he intentado, no hago milagros.

¿Soy un mago, como en algún momento me autocalifiqué? Claro que no. No surgen palomas de mi manga, no creo fuego con mis dedos, nunca he tenido sombrero, ni capa, ni maná, si a eso vamos.

¿Soy yo? No puedo afirmarlo. En matemáticas una cantidad no puede definirse en términos de sí misma.

La única respuesta posible en este día descreído y falto de fe proviene de Borges, en el epílogo de El Hacedor:

“Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.”

Me defino por los objetos que poseo, por las líneas (de texto y de código) que he escrito, por las cientos de fotos que guardo en una caja, por mis planes a largo plazo (un PhD, una antena, una estrella, un mensaje) y mis tareas a corto.

Me defino por esos hilos de plata y tela de araña que surgen de mis ojos y las yemas de mis dedos e interconectan mis sueños, recuerdos y posesiones para tejer el tapiz que denomino alma. Un tejido que hoy se encuentra falto de color y en búsqueda de definiciones, porque ha perdido el más importante acto de existencia: el acelerar el latir del corazón de otro ser humano.

No sé quién soy porque no me define el tacto de otra piel, el color de otros ojos, el sabor de otra boca, el sonido de otra voz, el aroma de otra alma que busque su definición en mí.

Hoy no soy, y pido disculpas a mis inexistentes lectores por estas líneas faltas de significado.

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El Limbo, en el limbo

Octubre 5, 2006 at 5:38 pm (Artículos)

El limbo ha sido abolido (o demolido, quizás).

Ese extraño lugar (¿alguien alguna vez entendió completamente qué era?) que durante siglos fue motivo para que prácticamente todo niño nacido en una comunidad católica haya sido bautizado, resulta que ya no existe más. ¿O será que en la decisión papal se indica que nunca existió?

En fin, al papa (y tal como nos lo indica la iglesia católica los papas son infalibles) al parecer nunca le gustó mucho la idea de la existencia del limbo, por considerarla “solo una hipótesis teológica”.

Me uno a la opinión del autor del artículo: ¿entonces el limbo era solo una hipótesis teológica, y el cielo, el infierno y el purgatorio son más que eso? ¿Qué diablos son?

Es bueno saber que la estructura del cielo es lo suficientemente flexible para que un solo hombre pueda cambiarla sin problemas. Eso es lo que los ingenieros llaman facilidad de actualización.

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